En Brasil, el cielo azul no paga

Hoy madrugamos como nunca.

A las 4:30 ya estábamos arriba, para desayunar y trasladarnos al despegue.

Nuevamente un cielo muy azul, pero con el condimento de un vientazo que daba miedo. Los más avezados sacaron las dos bandas de la mochila y le pusieron pecho, pero en las rachas más fuertes terminaban todos volando para atrás por mucho acelerador que pusieran.

El amigo de Eslovaquia que vuela una Delta prefirió no salir, al igual que algunos pilotos que vuelan velas de dos bandas.

Pero la Arak es guapa y cuando alrededor de la 10 de la mañana bajó un poco el viento, pudimos despegar y hacer unos km.

Las nubes nunca se armaron. Todos los pilotos del grupo que salimos a volar terminamos aterrizando en un radio corto. El nuestro quedó en 64km.

Estás son algunas fotos del aterrizaje y de mi rescate, que me acercó amablemente hasta la ruta.

Como puede ver, el cielo se ve hermoso, pero sin nubes no hay nada que hacer…

De los pilotos del grupo, Tomas fue el único afortunado que pudo hacer un vuelo largo y se quedó con el mejor vuelo del día de hoy: casi 274 km.

Mañana y pasado hay buenos pronósticos. Será cuestión de esperar.

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